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Andrés Calamaro. Octubre 1997

"Hay que cuidar las letras porque la música se puede cuidar sola"

Dijo "Hasta luego" a Los Rodríguez y se puso manos a la obra para retomar su carrera en solitario. Andrés Calamaro ha superado el reto con creces y, avalado por su éxito en Argentina, su tierra, presenta ahora en España "Alta suciedad", un disco grabado en Estados Unidos en el que sobresale la factura de las canciones y para el que ha contado con unos músicos de lujo.

– ¿Es más melancólico el Andrés Calamaro en solitario que el que tocaba con Los Rodríguez?

– "Desde que terminamos de tocar con Los Rodríguez estuve haciendo las cosas más solo. Empecé a moverme sin músicos y sin representantes. Esto es otra cosa: grabé con otros músicos, voy a tocar con otros músicos. Había mucha gente, si no en España, en Argentina o en algún otro país que estaba esperando que yo hiciera algo distinto fuera de Los Rodríguez. En cuanto acabamos la gira con Sabina terminé de montar un estudio doméstico en mi casa para grabar. Viví un momento de bastante euforia musical, empecé a hacer una canción diferente por día y a grabar muchísimo, tocando muchos instrumentos, saliéndome bastante también de madre y grabando por diversión y por experimentación."

– En el tema "Crímenes perfectos" cantas "todo lo que termina, termina mal, y si no termina, se contamina mal". ¿Es aplicable esa frase a Los Rodríguez?

– "En realidad, la canción habla de la más sentimental de las relaciones, pero podrían ser también compañeros. Es muy difícil terminar cualquier tipo de relación si no es con fricciones, en la mayoría de los casos dolorosas. Es imposible terminar una relación sin sentirse un poco ofendido y rabioso. Es así inevitablemente."

– El título del disco, ¿es una crítica a las clases altas o una reivindicación de la "suciedad" que rodea al rock?

– "La broma son las dos posibilidades. Este no es un disco digital, pero tampoco es un disco particularmente sucio ni distorsionado. El tono del disco no es especialmente crítico tampoco. Yo creo que es un título que funciona solo: es independiente al resto del disco. En realidad, no se le puede exigir al título una formalidad conceptual porque es el nombre de una de las canciones, la primera del disco. Más que una cuestión de principios, es el principio."

– Compusiste los temas en Madrid. ¿En qué momento anímico te encontrabas? ¿Qué es lo que más te inspiró?

– "Mis estados de ánimo son muy cambiantes y además tengo muchas conversaciones conmigo mismo, aunque siempre en voz baja, porque no estoy loco. Para mí, escribir una canción nueva es un momento formidable. En realidad, si estoy muy mal lo que me siento es atado por dentro y, directamente, ni siquiera enciendo las máquinas del estudio."

– Con los temas en maqueta te fuiste a grabar a Nueva Jersey y a Nueva York con músicos como Steve Jordan. ¿Cuánto tiempo estuvisteis en el estudio y cómo fue la grabación?

– "Estuvimos en tres estudios diferentes. Primero estuvimos cinco días en Nueva Jersey, donde grabamos las bases todos juntos: Steve Jordan, Charley Drayton, Chuck Rainey, Hugh Mc Cracken, Eddie Martínez y yo. Completamos la guitarra, los teclados, las voces, los coros, las cuerdas, los vientos y la percusión en un estudio urbano de Manhattan, donde hicimos otras once sesiones. En mis días de descanso yo estaba siempre a punto de arruinarlo todo y tenía peleas o me intoxicaba. Después nos fuimos a Miami Beach, donde hicimos algunas voces, alguna guitarra, donde grabó Palito Ortega y donde mezclamos todas las canciones. Fue una grabación muy lujosa pero muy rápida.

Antes de empezar a grabar consideramos la posibilidad de conservar las maquetas y trabajar sobre ellas. Pero, frente al 'casting' celestial que tuvimos para hacer el disco, preferimos seleccionar una docena de canciones y grabarlas con los músicos esperando de ellos lo mejor posible. Aunque yo había masticado muchas veces el disco y tenía clara la manera en que se podía grabar, cuando llegó el momento de hacerlo volvimos a mezclar la baraja y a repartir otra mano."

– En "Nunca es igual" hay un recitado de Antonio Escohotado. ¿Llevabas su voz previamente grabada?

– "La voz de Escohotado la había grabado en Madrid la noche anterior a viajar yo a Nueva York. Antonio estuvo en casa; el 'catering' fue demoledor, pero aguantamos lo suficiente como para grabar. Originalmente son tres textos, con dos de los cuales yo armé espontáneamente el día que estábamos mezclando."

– A Escohotado y a ti os une, además, el haber protagonizado escándalos en Argentina por hablar claramente de las drogas. Tú has estado incluso procesado. ¿En qué momento se encuentra el caso?

– "Lo de Antonio fue mucho peor, porque Antonio verdaderamente tiene muchas cosas que decir; hay mucho para escuchar. En Argentina, la jauría humana (por supuesto que sin haber leído a Escohotado, sin haberlo escuchado, en muchos casos sin haberse fumado un porro en su vida…) estaba gritando e incluso faltando el respeto a Antonio, deslegitimando, bastardeando y asesinando cualquier posible debate, despreciando el pensamiento, la lógica, la inteligencia y el siglo XX. Mi caso fue mucho más benigno porque, en realidad, yo no había dicho nada y no formaba parte de ningún debate. Entonces, para el público fue mucho más fácil de tolerar. Hubiera sido en realidad una anécdota, pero no puedo negar que soy una figura de la música con problemas de drogas y eso siempre interesa. Ya que se formó un escándalo por una estupidez voy a aprovechar para sentirme orgulloso de haber salido en los periódicos junto con la hoja de cannabis. De todas formas, esto sí podría suponer un problema para mí. Vamos a considerarlo un intento de homicidio a la libertad de expresión."

– ¿Cómo ves la situación actual de los músicos en España?

– "Un músico tiene que sentirse músico. En España hay músicos que parece que se han dedicado más a grabar discos que a la música. Dan la impresión de ser actores y de que su papel es ser músicos o cantantes en un disco pop. Por otro lado existimos los músicos de rock que nos sentimos víctimas de una especie de hampa que nos va a estafar y nos va a menospreciar. En el futuro no me gustaría quedarme sentado esperando a que me contraten para ir a tocar a un sitio que después no me va a gustar. El año que viene van a cumplirse veinte años de la primera vez que grabé un disco y la verdad es que ya fui torpe demasiadas veces. Intento mejorar un poco, siempre bajo la ley del mínimo esfuerzo."

– El disco viene precedido de un gran éxito en Argentina, donde se editó en mayo y ya se han vendido más de 150.000 copias. ¿Cuál crees que es la clave de tu éxito allí? ¿Piensas que ese éxito se va a repetir en España?

– "Yo quiero ser realista. En Argentina se trata de mantener un promedio, de terminar campeón, y en España se trata más bien de batir a la indiferencia, de encontrar un espacio que no exista. El rock es muy poco popular frente al fútbol, por ejemplo. Ahora mismo, en la música existe una actitud extraña en España. La gente se corta demasiado el pelo y eso, aunque parezca mentira, va marcando con el tiempo. Si nos limitamos a encender la televisión nos vamos a desesperar. Ahora: si encendemos la radio es posible que nos preocupemos incluso más. Tal vez haya ahora menos revistas de rock que hace diez o veinte años. Sin embargo, existe cierto optimismo también, aunque demasiado fuera de lo que es estrictamente el rock en castellano. Yo no puedo evitar sentir que, aunque la cultura de discoteca y de clubs es legítima, incluso lo underground también, le falta algo, está incompleta. Lo mismo ocurre ahora con los cantautores, más influenciados por una especie de fusión latina; sigo sintiendo que hay algo que está incompleto, que faltan las guitarras eléctricas. Lo mismo me pasa cuando escucho a los grupos alternativos o independientes; muchos cantan en inglés y sigo sintiendo que falta algo ahí también. Es como si escuchara un grupo donde todos tienen barba; siento que me están ocultando algo y no sé lo que es. Hay que cuidar las letras porque la música se puede cuidar sola."

– Grabas el tema "Elvis está vivo" justo en el vigésimo aniversario de la muerte del

Rey. ¿Ha sido premeditado?

– "La canción la escribí durante dos horas del mes de octubre pasado y no tenía presente el cálculo. No sabía que diez meses después iba a ser justo el vigésimo aniversario y tampoco sabía que Bob Dylan iba a necesitar mentar a Elvis a la salida de un hospital. 'Elvis está vivo' es un cliché: hay mucha gente que asegura haberle visto en el año 88 en Michigan. Elvis me gusta: hay que aprender de Elvis. Tal vez su único pecado haya sido engordar. Se le critica por su incorrección política aparente. Yo no sé a quién votaba Elvis, pero hoy en día las camisetas del Che Guevara se imprimen en Estados Unidos, no en Cuba."

– ¿Vas a presentar el disco en directo? ¿Qué banda te acompañará?

– "Estoy trabajando otra vez con músicos. Hice algunos acústicos, toqué en Nueva York y en agosto hice un par de acústicos para radios y cadenas de televisión por cable en Argentina y Chile. Vamos a empezar a ensayar con Guillermo Martín, Candi Caramelo y con dos fundadores del rock en castellano: Pomo Lorenzo a la batería y Ciro Fogliata al piano."

Carlos Moral

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