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Amparanoia. Julio 1997

Nuestras canciones son sencillas y divertidas

Hace tres años apareció en Madrid liderando Amparo & the gang. Luego se la pudo ver por el circuito siendo la voz de Ampáranos del blues. Ahora vuelve con nuevo disco y con concepto distinto. Amparanoia es un mundo de mestizaje donde la diversión manda. "El poder de Machín" ha sido el título elegido para inaugurar esta nueva aventura.

Entró en la música a los dieciséis años, uno más tarde desde que hubiera descubierto lo que supone tener un hijo. Su andadura comenzó en Correcaminos, una banda que tuvo mucho movimiento en Andalucía entre concursos, actuaciones y discos compartidos promocionados por la Diputación. La banda duró cuatro años. "Después se acabó el amor y la pasión. Todo el mundo me decía que tenía voz de negra y me ofrecieron muchas cosas dentro del terreno del blues. Pasé por muchos grupos, muchos festivales y muchas movidas. Así hasta que llegó Amparo & the gang". Con aquella formación grabó un muy buen álbum, pero tuvo la mala suerte de que la compañía que lo editó, La Fábrica Magnética, quebrara dos meses más tarde.

"Luego me vine a Madrid. En Granada tenía mucho trabajo, pero no quería encasillarme haciendo sólo blues. El primer año aquí fue muy raro. Flipaba, no conocía a nadie y teníamos que tocar un montón para salir adelante. Entre el Jazz Madrid y el Hotel California nos hacíamos hasta ocho pases diarios durante un año y medio. En el fondo estuvo bien, porque conocimos a mucha gente y, al mismo tiempo, la gente comenzó a hablar de nosotros."

La evolución lógica fue el surgimiento de Amparanoia. "En esas actuaciones tocábamos muchas cosas para que la gente se divirtiera y yo hacía algunos temas en mi casa en esa faceta que nunca había explotado. Grabé una maqueta con ocho temas, a la gente que se lo presenté le gustó mucho y, cuando tocábamos en locales pequeños, se ponían hasta arriba. Todos me animaron para enseñárselo a las compañías". Poco a poco, el grupo fue tomando forma, hasta que Edel le propuso grabar su disco en el mes de marzo, un disco que, por otra parte, suena tremendamente latino, sin nada que ver con el blues. "En el disco de Amparo & the gang ya había un tema muy latino, pero lo cierto es que fue al venir a Madrid cuando descubrí esa vena. Yo ahora lo escucho y me suena muy mediterráneo. Tiene también cosas caribeñas debido a que he trabado gran amistad con Manu Chao y él me ha enseñado mucho material de ese tipo. Manu me animó mucho y me ha dado mucha seguridad."

Manu Chao, vocalista y compositor de Mano negra, es uno de los colaboradores de "El poder de Machín". "En el disco está mucha gente: Jairo Zabalo, de la Vacazul, Víctor Coyote, que también hace la portada, José Antonio Romero, que quería producir el disco después de haber producido a Rosana… hasta Sergio, mi hijo, también colabora. El único al que echo de menos es a Tomás, de Color humano. También me ha ayudado un montón, pero él estaba liado con el segundo disco de su grupo mientras yo estaba haciendo el álbum. Lo mejor de participar tantos es que cada uno ha metido su paranoia en el disco."

En este álbum se busca la diversión, canciones que entran enseguida por su sencillez. "Me cansé de hacer una música con la que, cuando tocas, todo el mundo está callado y no se oye ni una mosca. Ahora tiene un concepto de alegría en el que no entra el misticismo ni nada parecido. Mi carácter es, de por sí, alegre y estoy convencida de que lo que puedo aportar a la música es, sobre todo, que la gente se lo pase bien con mis canciones". En directo, eso se refleja con una gran participación por parte del público. "Siempre es una fiesta en la que todo el mundo termina cantando. Musicalmente somos muy primitivos, con poca instrumentación y un sonido sencillo, pero ésa es nuestra oferta: cosas sencillas y divertidas."

Su manera de funcionar evidencia su manera de verlo todo. "Hay que abrirse mucho más y ser más solidario. El mestizaje musical ayuda mucho a ello. Se aprecia la idea de que vivimos en un mundo, no solamente en una ciudad". Eso, sin embargo, no la hace perder el norte. " Mi lema siempre es "buen rollito, pero al lorito". Intento que mi círculo de amigos sea, sobre todo, claro con las cosas. Confío mucho en la gente, pero sólo en los que se apasionan". "El poder de Machín" no es, en absoluto, una meta, sino una etapa más de su trayectoria. Un momento de frescura y de cierta simpleza. "Con el tiempo aspiro a hacer cosas distintas, pero, por el momento, no sé cuáles. Ya saldrán en su día, ¿no?"

E.P.

Amparanoia. "El poder de Machín". Edel

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