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Fiesta Hip Hop

La Riviera. 7 de marzo de 1997.

Me habían comentado que los raperos no hacían conciertos, que hacían fiestas. Para estar a tono me propuse colocarme un gorro de lana calado hasta las cejas y un pantalón de chándal de ésos que quedan anchísimos. Pero, como no pude pasar por casa, asistí, con mi chica, como si fuéramos dos despistados que nos habíamos perdido por allí. Vestidos con vaqueros y pelo largo debíamos parecer dos ingleses de ésos que aparecen en Benidorm con bermudas de flores y todo colorados.

La fiesta comenzó con el dúo Jazz two, una formación que pronto tendrá su primer CD en la calle, algo que habrá que esperar por cuanto su presencia en directo fue más bien sosita. Propia para abrir el fiestorro, los dos chicos que forman el combo presentaron sus bases pregrabadas y se pusieron a exponer sus rimas con poco resultado, ya que el sonido aún no se mostraba demasiado ajustado y los textos apenas se entendían. Sin hacer esperar demasiado aterrizó El club de los poetas violentos, el grupo más emblemático de la actual escena del hip hop en castellano. Quiérase o no, ellos fueron los primeros en lanzar un álbum y han conseguido ser los más reconocidos por quienes, poco a poco, nos vamos enterando de qué va esto. Los poetas, como si se tratara de una competición de atletismo, comenzaron a moverse de aquí para allá, moviendo sus manos una vez que el DJ J Mayúzcula pusiera en marcha sus platos. Su oferta quedó más llamativa por la variedad de tantas voces y porque el público, conocedor de la obra de la banda, ya comenzaba a calentarse. J realizó una exhibición espectacular de cómo hacer scratchs por delante, por detrás, con la nariz, con la boca y con lo que se le ocurriera. Aunque musicalmente el tema no tiene perdón supongo que aquí los conceptos cambian y que el tema se reduce (o se amplia) a mostrar las habilidades que un DJ puede hacer y otro no y, puestos a eso, yo no soy capaz de hacer eso con mi plato ni aunque me cuelguen. Los poetas divirtieron, sonaron mejor y consiguieron elevar la temperatura ambiente, demostrando que ya son alguien en este mundillo. Detrás de ellos llegaron Alma vacía, un trío que rompió un tanto los esquemas visuales, algo que se agradeció. Los miembros de esta formación no aparecieron ni con sudaderas ni con el negro marcando línea, por lo que, con los focos y un poco de movimiento, todo tomó otro cariz, ayudado por un trabajo musical mucho más variado que lo que ofrecieron el resto de los grupos que actuaron. La fiesta la cerró Frank T, ex poeta, que fue el que mejor sonó. Apareció acompañado de una especie de replicante que ponía acento en los finales de las rimas y que llenaba un tanto el escenario que se quedaba un poco pobre sin escenografía y con solo dos personas danzando por él. Frank T animó al público, le buscó las cosquillas y les expuso sus consignas. Lo que no podía controlar ni él ni sus invitados que fueron subiendo al escenario era que una parte del público iba a comenzar a comportarse como si les hubieran sacado del corral, embistiendo contra todo lo que se moviese y obligando a la mayoría de la gente a desalojar la parte central de la pista para que estos cernícalos camparan a sus anchas sin causar daño a nadie. El propio Frank les dio un toque de atención a la par que recordaba que el motivo de esta fiesta era la recaudación de fondos para una causa benéfica. Pero, como quien es bruto suele caracterizarse por ser también sordo, el tema no cambió. La fiesta resultó un buen espectáculo, con una entrada magnífica y con una gran muestra de lo que da de sí el hip hop nacional. Si bien se apreció que el trabajo de los técnicos de sonido ha de ser muy medido para que no se pierdan las rimas y que los artistas deben de exponer algo más para resultar divertidos, la experiencia fue positiva y permitió ver que el género está al alza y que de aquí pueden salir buenas cosas. Otro tema son los cernícalos que parecen querer protagonizar todo olvidando, como dijo Frank T, "que los que actuamos somos nosotros". En fin... ya crecerán o aprenderán cuando alguien les trate a ellos igual que ellos tratan a quien quiere disfrutar de la fiesta.

E.P.

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